Ir al contenido principal

Entradas

Golpe a golpe

Bostezar ayuda a destapar los oídos... también mascar chicle o taparse la nariz y soplar con la boca cerrada. Pero, ¿cómo destapar oídos que tienen coágulos de sangre? Todavía estaba demasiado aturdida por el golpe como para pensar. Sentía el calor tremendo en la mejilla y la quijada le crujía sin querer cuando trataba de murmurar algo sin sentido. Gustavo la miraba aún desde la esquina. Fascinado, se podría decir. Embelesado tal vez en su propio poder. Mireya se sostuvo de la estufa y se fue levantando despacito. ¿Por qué le temblaban tanto las piernas? Aún no encontraba la respuesta en su cabeza de lo que había podido haber hecho para provocar el golpe. Y fue cuando levantó la mano para retirar el mechón sanguinoliento de pelo de la cara, cuando se dio cuenta de que al caer, se le había abierto la blusa y que su seno blanco y suave, le colgaba por encima de la tela, impúdicamente mostrando su resplandor en la luz de la cocina. Gustavo la miraba con otros ojos ahora. "Así me gus...

De los ángeles de mentiras

- Dime la verdad! - Pero mamá, ya te dije, la encontré en la playa. Tenía las alas rotas y la traje para acá. - Esas alas no son de verdad, tarugo! Mírale las uñas, y toda la trompa pintada de sabe-qué... Ni modo, ya qué. Ahí viene la tormenta y ya no tiene caso regresarla a rastras al pueblo. Tírala allá en la esquina para que se le pase la borrachera mientras tragamos... - Mamá... yo no creo que esté borracha, mírale las alas, y la sonrisa dulce que tiene. Yo creo que es un ángel! - No seas bobo, mijo. Los ángeles no existen! - Pero el Padre Monsito dijo que... - Sí, sí. Ya sé lo que dijo, pero los ángeles ni tienen semejantes tetas ni se pintan la boca de colores. Ah no, y menos éso! Oyes? Los ángeles no roncan, mijo. - Pero es tan bonita mamá... y las alas... - Mira chamaco... yo sé que te gustan los cuentos, pero este de verdad que no es un ángel y si me dijeras la verdad, que la encontraste en el pueblo, a lo mejor te explicaría algunas cosas que más vale que vayas aprendiendo....

Von Welten, die wir kennen

Ich möchte Dir eine Geschichte erzählen. In dieser Geschichte kommen Welten vor, welche Du Dir nur im Traum vorstellen könntest, denn die Realität gibt sie nicht her... Glaubst Du das? Wir würden dann in diese Geschichten eintauchen und unsere eigene Welt auch neu erschaffen. Wir sind hier und dennoch dort; in jener Welt der Geschichten, welche wir uns gegenseitig erzählen. Du bist in mir wie ich in Dir. Wir sind Viele – wie träumen zusammen und verzweifeln auch zusammen an die Vergänglichkeit unserer Fantasie. Du trägst mein Zeichen und ich das Deine. Wir folgen Naturgesetzen, aber auch Vernunft und Sehnsucht nach Gerechtigkeit. Wir möchten Frieden und Schweigen; wie sehnen uns nach einem anderen Geruch als dem des Blutes. Du und ich kennen die Geschichten der alten Welten: wir wissen, dass die Krieger tot sind, und dennoch müssen wir mit ansehen wie der Krieg weitergeht. Wo sind unsere Geschichten geblieben? Warum können wir diese nicht auch denen erzählen, welche von Gewalt und Hof...

Encontrando palabras

No encuentro las palabras a veces para describirte mi método; tampoco mi fórmula, ni las instrucciones para mi uso. La mayor parte del tiempo me concentro en entregarte las palabras, el aliento, el palpitar incesante de un órgano pícaro y sanguinario que suele ser la causa de todo el supor. A veces me pierdo en la luna...cuando sueño y no encuentro las estrellas que normalmente me causan el insomnio; pienso en maneras de facilitar el manejo de mis pocos y nerviosos ataques de locura. Te busco en la tranquilidad de mis tardes y sobre todo en el reposo protector de las noches en tus brazos y en el resplandor de los soles de antaño. Te miro cuando no me ves entre ruinas que conocimos juntos y bosques en los que dejamos una huella de nosotros mismos; te hablo con el aleteo de las mariposas que te acompañan, cuando estoy necesitada de consuelo. Te hablo, con la voz que tenga; con el silencio quizá, con el secreto. Te escucho a pesar de mi sordera, leyéndote los labios, besándote quedito en ...

Carta del vencido y olvidado a una Malinche como tantas otras

Estimada Malinche, Ya no hace falta buscar los temblores de tus labios entreabiertos, mirarte dormir o soñar despierta pensando en tus besos a escondidas. Ya no hace falta mirarte a los ojos para encontrarme a mí mismo. Ya todo pasó. Ya todo se ha ido perdiendo: la imagen tuya tan estremecida, tan vaga ahora con el paso de los años. Todo los universos contradictorios, las dimensiones imaginadas y creadas para darte cabida se fueron cerrando, como se van cerrando los hoyos negros que todo consumen. Tus estrellas y tu luz se fue perdiendo, mientras te encontrabas encerrada en la memoria y como parte de la realidad oculta. Te me fuiste algún día, a un país lejano del que al parecer nunca regresaste. Aún sentada frente a tí, yo se que ya no existes, que te fuiste y no volviste. Aquel día de invierno, en el que me dijiste adiós... tristes y a la vez inciertos los recuerdos me hacen sucumbir a la tentación de pensarte. Te imagino entonces como fuiste y como nunca fuiste y como hu...

Reflecciones I

Ayer le pregunté a la luna, si sabía lo que había detrás de los espejos... me contestó muda y necia, que no existía más que el reflejo de mi insomnio... me callé por un minuto, tal vez dos, mientras lo pensaba. Me di cuenta entonces que la noche había acabado y la realidad detrás de los reflejos, se encontraban en la madrugada...

Juntos

Los sonidos de la mañana se esconden en las cortinas; son tus ojos cerrados los que cuentan las primeras historias, sueñas con las melodías y los brazos abiertos, sujetando al mismo tiempo mi cuerpo, que te envuelve. Estamos protegidos de la lluvia; de la nieve. Somos inmunes al veneno, somos fuego y nos consumimos juntos; somos agua y fluimos en dirección conjunta. En mundos reales, imaginarios; universos primeros o paralelos, tenemos las palabras que nos acompañan. Las del poeta, las de las notas. Estamos aquí, tan presentes, tan cercanos; tan uno con el otro.